Dr MONGUET: Asimetría en la innovación en el sector de la salud

5 09 2011

Josep M. Monguet Fierro

Dr. Ingeniero industrial y profesor de la UPC

A pesar de que desde siempre la innovación ha estado íntimamente ligada al éxito y al fracaso de las empresas, es en los últimos tiempos que se ha convertido en la palabra clave en todos, o casi todos los ámbitos profesionales. La innovación es objeto de estudio sistemático desde hace años en las empresas más avanzadas, sirva como ejemplo el famoso laboratorio de investigación de NEC, donde se observa al estilo “Gran Hermano” a sus empleados para descubrir en que situaciones, comportamientos y entornos salta la chispa de la innovación. Sin llegar a tales extremos, en salud hay un largo recorrido para la innovación

¿Por qué en algunos ámbitos de la salud, se innova y se investiga de forma tan dinámica y tan sistemática y en otros los progresos innovadores parecen un trabajo titánico? Excelencia científica y profesional en el desarrollo de nuevos tratamientos, dispositivos y fármacos, son como lagunas inconexas en un contexto de ineficiencias que representan limitaciones al servicio que recibe el usuario de la salud (en grado y calidad) y un coste económico superior para la economía que soportamos entre todos (2/3 de los coste de la salud en España se financian con los impuestos). Según estudios, en USA las ineficiencias en los servicios de salud, debidos a errores o tratamientos innecesarios, equivaldrían al 30% de la actividad, que es como decir un 5% de su PIB. En España seguro que al menos tenemos un ratio similar.

Se pueden encontrar multitud de anécdotas, que juntas configuran un muestrario de barreras y las limitaciones a la innovación en los procesos de salud. En una primera aproximación podemos diferenciar tres tipos de barreras, las relacionadas con el factor humano, con el modelo económico y las de método. De todas ellas las más importantes, porque en el fondo se encuentran en el origen de las demás, son sin duda las provenientes del factor humano. Las ilustramos brevemente a continuación.

Las personas fallamos al defender nuestras posiciones e intereses, sin tener visión de conjunto y capacidad para ver escenarios de futuro. Estamos poco educados en este sentido y solo aprendemos con las, a veces dolorosas, experiencias. Esto es valido para los usuarios-pacientes, para los profesionales de la Salud y para las autoridades sanitarias. ¿Cual es el problema de fondo? Tenemos un modelo que hace muy difícil sino imposible crear una arquitectura de motivaciones. Solo a modo de ejemplo, Internet 2.0 permite infinidad de aplicaciones basadas en el concepto de “inteligencia colectiva”, pero sin un verdadero cambio de actitud nos va a encontrar poco preparados para sacarle el provecho que merece. La creatividad no es suficiente para innovar, se requiere un entorno favorable como el que han sabido crear por ejemplo Sant Joan de en Barcelona o el Parc Taulí en Sabadell.

El modelo económico del sistema de salud, que ahora se proclama insostenible, ha tenido fallos de una magnitud comparable a las “subprime”. Ya se que no se le puede echar la culpa al contable, pero uno se podría preguntar si alguien estaba haciendo realmente las cuentas. A pesar del mal momento económico, lo cierto es que la mejora de los procesos en el sistema de salud es la única forma de reducir costes, y los beneficios que se pueden obtener con la mejora de los servicios requieren inversiones. Estas inversiones son imprescindibles no solamente para mejorar el servicio de salud, sino para la creación de puestos de trabajo cualificado y sostenible en un sector estratégico.

La última barrera está relacionada con el método. Si suponemos que las personas están por la labor y que de un modo u otros hay recursos financieros, entonces además hay que desarrollar un método de innovación viable, y como hay que innovar en el ámbito de la salud es algo que no viene en los libros. Se han de diseñar, ensayar e implantar metodologías en las que las personas trabajan de forma colaborativa gestionando la incertidumbre en un ambiente de generosidad.

Lo más importante es no rendirse.



Dr BALCELLS: El relanzamiento empresarial pasa por la industria de la ciencia

1 11 2010

 

Dr. Manel Balcells

Presidente de la Comisión Ejecutiva de Biocat

 

 

 

La importancia del sector biomédico en la economía de nuestro país es inmensa. Tomando como ejemplo Cataluña, sistema que conozco bien y en cuya gestión he participado y participo actualmente, se trata de un sector en el que los hospitales son grandes núcleos económicos y de gestión: hay hospitales en Cataluña cuyo presupuesto es superior al del Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad en habitantes de esta Comunidad. Sin mencionar la nada despreciable cifra que mueve el departamento de Salud en el gobierno catalán: el 33% del presupuesto de la Generalitat. Es preciso, pues, tener consciencia de esta realidad cuando se debate acerca de los agentes clave en el diseño de nuevos modelos económicos o cuando se diseñan estrategias de desarrollo económico.

Nuestra convicción es que en el sector biomédico, y en la industria que se genera a su alrededor, está la clave del cambio de modelo económico que debe liderar el relanzamiento empresarial en nuestro país.

En este escenario económico es preciso también observar que el sanitario es, junto con el de la defensa, uno de los pocos sectores en los que mayoritariamente el generador de innovaciones y el comprador son el mismo agente: la Administración. La capacidad de compra proviene del cliente externo y del propio sistema. Debemos, pues, utilizar la compra pública como palanca para el desarrollo del sector industrial, como herramienta para potenciar que las empresas de sectores maduros aprovechen sus capacidades tecnológicas para entrar en sectores emergentes. Sin embargo, para que el modelo funcione, las compras deben estar alineadas con los retos de salud a los que se debe dar respuesta.

En el mundo hay varios modelos a seguir. Un buen ejemplo de ello es Gran Bretaña, en el que se alinean las prioridades del Servicio Nacional de Salud con las del Ministerio de Industria, de manera que se financian consorcios público-privados internacionales en los debe intervenir, necesariamente, un hospital público del país. Así, se reactiva el sector industrial, se da respuesta a los retos de salud con soluciones innovadoras, y a corto-medio plazo hay reducción de costes y aumento de eficiencia. Y el elemento clave siguen siendo los hospitales, que en nuestro país son decididamente núcleos de excelencia contrastada. En Cataluña, por ejemplo, hay hospitales de primera línea internacional, con elevado nivel asistencial, excelencia investigadora y  capacidad de transferencia tecnológica. La oportunidad de relanzar nuestra economía pasa por aprovechar las potencialidades de las que se dispone. El reto, hacerlo en clave estratégica.