La declaración de los rectores europeos: AFRONTAR EL RETO DE LA COMPETITIVIDAD

31 01 2011

Para poder innovar, la inversión pública es fundamental. Lo han dicho los rectores de las 22 instituciones que forman parte de la Liga Europea de Universidades de Investigación (LERU), en un manifiesto que han dirigido al Consejo Europeo, que se reúne el 4 de febrero en Bruselas para establecer las bases de la política de los 27 socios en investigación e innovación. No hay en el texto el tono virulento de los panfletos políticos ni el afán iconoclasta que insuflaron las vanguardias artísticas a cada una de sus proclamas, pero está lleno de sentido común. Y tiene, incluso, una innegable vocación didáctica.

“La investigación es la base de la competitividad futura de Europa”. “La innovación es un proceso complejo”. “Es poco habitual que los nuevos conocimientos, obtenidos gracias a los avances científicos, tengan implicaciones prácticas inmediatas”. Estas son algunas frases del manifiesto y son, por así decirlo, de cajón. Pero no hay que darlas por supuestas en una Europa que transmite la sensación de vagar a la deriva. La crisis ha producido tal pánico que muchos Gobiernos han optado por aplicar la tijera justamente en los fondos destinados al conocimiento, donde se juega el futuro.

El problema es que ni la investigación ni la innovación pueden ofrecer resultados inmediatos, visibles, que les sirvan a los políticos para sacar pecho y lucir como medalla en las próximas elecciones. “La investigación de frontera exige paciencia, persistencia e inversiones”, dicen los rectores. Tiempo y dinero. Lo que nunca se les negó a todas esas universidades que, a lo largo de los últimos siglos, permitieron a Europa situarse en la vanguardia de la ciencia y la tecnología.

No sirve la visión a corto plazo, ni los cálculos empresariales de beneficios inmediatos. Uno de los ejemplos que dan los rectores es elocuente. Si no llega a romperse un tubo de ensayo, nunca se hubiera identificado la enzima que corta específicamente el ADN vírico. La ciencia va muy lenta y muchas veces sus éxitos dependen del azar. Hace falta dinero para mantener vivas las líneas de investigación. Lo saben los chinos y los indios y lo sabe Obama, que dijo en su último discurso: “La innovación es nuestra forma de vivir”. Europa debe hacer caso a sus rectores.

Puede consultarse el manifiesto original aquí.

Suscriben este artículo los rectores de la Liga Europea de Universidades de Investigación: Dymph van den Boom (Universidad de Ámsterdam), Dídac Ramírez i Sarrió (Universidad de Barcelona), Leszek Borysiewicz (Universidad de Cambridge), Timothy O’Shea (Universidad de Edimburgo), Hans-Jochen Schiewer (Universidad Albert Ludwig de Friburgo), Jean-Dominique Vassalli (Universidad de Ginebra), Bernhard Eitel (Universidad Ruprecht Karl de Heidelberg), Thomas Wilhelmsson (Universidad de Helsinki), Paul F. van der Heijden (Universidad de Leiden), Mark Waer (Universidad Católica de Lovaina), Keith O’Nions (Imperial College London), Malcolm Grant (University College London), Per Eriksson (Universidad de Lund), Enrico Decleva (Universidad de Milán), Bernd Huber (Universidad Ludwig Maximilian de Múnich), Andrew Hamilton (Universidad de Óxford), Jean-Charles Pomerol (Universidad Pierre y Marie Curie), Guy Couarraze (Universidad de París-Sur), Harriet Wallberg-Henriksson (Instituto Karolinska), Alain Beretz (Universidad de Estrasburgo), Hans Stoof (Universidad de Utrecht), Andreas Fischer (Universidad de Zúrich)

Elpais.es [en línea] Madrid (España): elpais.es, 31 de enero de 2011 [ref. de 28 de enero de 2011] Disponible en Internet:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Hagan/caso/rectores/elpepiopi/20110128elpepiopi_3/Tes