Tecnología Sanitaria

3 02 2011

Nuestro Sistema Nacional de Salud es reconocido como uno de los mejores del mundo aunque está sometido a distintas amenazas, entre las que destaca el envejecimiento de la población, dado su efecto en el número de personas que padecen enfermedades crónicas (el 5% de los enfermos consume el 70% de los recursos sanitarios) y su impacto en términos de coste (el gasto sanitario per cápita de los mayores de 65 años es al menos cuatro veces superior al de los menores de esta edad).

Por ello, según los cálculos del EUROSTAT, el presupuesto público que España dedica a la sanidad deberá crecer desde el 5,5% del PIB en 2007 hasta el 7,1% en 2060, cuando los mayores de 65 años habrán pasado de 8 a 17 millones de personas y los mayores de 80 años serán alrededor de 8 millones frente a los 2 actuales. Todo ello ocurrirá en una situación en la que el número de pensionistas en relación con el número de contribuyentes laboralmente activos crecerá de manera significativa.

Por otra parte, el avance tecnológico y la idea de que la salud no tiene precio, aunque sí un elevado coste, encarece los servicios sanitarios sin haber demostrado previamente las mejoras en la relación efectividad/coste que supondrá la introducción de nuevas tecnologías. Este efecto moda se explica, entre otras razones, por la preponderancia de las empresas distribuidoras (se estima que sólo el 20% de los productos sanitarios utilizados en España están fabricados en nuestro país) y su rol en la formación continua de los profesionales de la sanidad.

Ante esta situación caben dos vías opuestas. Una es desarrollar tecnologías que maximicen la ratio efectividad/coste dando lugar a familias de productos sanitarios genéricos haciendo participar a los profesionales y a los centros sanitarios al establecer sus requisitos técnicos y criterios de prescripción, y a la industria española en su producción, ya se trate de empresas fabricantes de este sector o de otros sectores en crisis que deseen reconvertirse aprovechando sus capacidades tecnológicas y de gestión.

Ha de indicarse que, desde una perspectiva estrictamente económica, en igualdad de condiciones, las compras de productos fabricados en España son menos gravosas para la Hacienda Pública que las importaciones, dado que generan un retorno fiscal que recae sobre los factores productivos que no se da en éstas (entre un 30 y un 35 por 100 de los costes de adquisición vuelve al Estado vía IRPF, IVA, cotizaciones sociales, impuesto de sociedades, etc., por no hablar del ahorro que supone evitar los subsidios de desempleo).

Otra vía es aprovechar la crisis en la que estamos instalados para reducir los presupuestos de la sanidad pública y la calidad de los servicios que presta, lo que, sin duda, limitará la demanda de aquellos ciudadanos que puedan costearse seguros médicos privados, abundando en el ahorro. Me temo que las empresas de este sector ya se están frotando las manos.

 

foro-icv.org [en línea] Valencia (España): foro-icv.org, 24 de enero de 2011 [ref. 03 de febrero de 2011] Disponible en Internet:

http://www.foro-icv.org/home/81-tecnologia-sanitaria.html