Simple and strong predictor of diabetes risk found

17 11 2014

McMaster University researchers have discovered a simple way to predict an adult’s future risk of developing Type 2 diabetes.

The study, published in the journal Diabetologia, found that the blood glycaemia level at one hour after drinking a glucose solution of 75 grams beats every known Type 2 diabetes prediction model published to date.

From left: David Meyre, associate professor, Department of Clinical Epidemiology and Biostatistics, and Akram Alyass, a PhD student in computational science at McMaster

 

“Having the one-hour plasma glucose (1h-PG) information alone is sufficient to identify people who are more at risk for developing Type 2 diabetes in the future,” said David Meyre, the paper’s senior author and an associate professor in the Department of Clinical Epidemiology and Biostatistics at McMaster’s Michael G. DeGroote School of Medicine. “Only 30% of non-diabetic middle-aged adults in the study displayed a high 1h-PG (higher than 8.9 mmol/l), but they accounted for 75% of all future diabetic cases”.

“This measurement, known as one-hour plasma glucose (1h-PG), may help to identify high-risk subjects in the general population for inclusion in Type 2 diabetes prevention programs.”

He added that such prevention programs, if applied on a global scale, may save billions of dollars and improve the lives of millions of people.

This is important as the prevalence of Type 2 Diabetes has more than doubled globally over the past 30 years, and the rate of death among patients with diabetes is about twice as high as among those without it. Problems related to the disease include blindness, heart attacks, kidney disease and infections leading to amputations.

Meyre added: “Applying mass screening programs in populations and enrolling people at risk in a simple and inexpensive lifestyle modification program, in cooperation with the family doctor, may prevent up to half of future Type 2 diabetes cases.

“Another exciting perspective worth investigating is whether 1h-PG predicts future complications of Type 2 diabetes.”

Using new mathematical methods to capture data on nearly 5,000 northern Europeans from two independent longitudinal studies, the researchers found that 1h-PG alone outperformed the popular but more complicated prediction models based on multiple clinical risk factors, including age, sex, body mass index and family history of diabetes.

The research team, which included colleagues from McMaster and universities in Lund, Sweden, and Helsinki, Finland, wrote that the value of the 1h-PG for Type 2 diabetes prediction in multi-ethnic longitudinal studies still needs to be assessed because the rate of the disease varies by ethnicity. However, they are fairly confident in the transferability of their results to other populations.

“Colleagues from the University of Texas recently reported that one-hour plasma glucose was predictive of future Type 2 diabetes risk in Mexican Americans and this is encouraging,” said Akram Alyass, the study’s first author and a PhD student in computational science at McMaster.

The study was funded by several research foundations, hospitals and universities in Finland and Sweden. Meyre holds a Canada Research Chair in Genetic Epidemiology.

 

Study article: Modelling of OGTT curve identifies 1 h plasma glucose level as a strong predictor of incident type 2 diabetes: results from two prospective cohorts (Diabetologia)


 

Fhs.mcmaster.ca [en línea] Hamilton, ON (CAN): fhs.mcmaster.ca, 17 de noviembre de 2014 [ref. 14 de octubre de 2014] Disponible en Internet: http://fhs.mcmaster.ca/main/news/news_2014/predictor_of_diabetes_risk_study.html



Diabetes mellitus. La crónica de la historia

24 12 2012

A lo largo del siglo XX las enfermedades crónicas no transmisibles han pasado de manera progresiva a ocupar los primeros lugares en cuanto a importancia sanitaria y social. La Diabetes Mellitus, la cual atribuye su nombre a los griegos Apolunio y Demetrio del siglo II a.n.e. (1) es el trastorno endocrino más común encontrándose en estos momentos entre las primeras 10 causas de muerte en el país con una tendencia al incremento de su prevalencia, proporcionalmente al envejecimiento de la población. (2)

 

 Se considera que aún no hemos realmente llegado a la prevalencia esperada de diabéticos que según estudios previos podrían alcanzar entre un 30 a 40 por 100 habitantes cuando la búsqueda activa de la enfermedad llegue a su máxima eficiencia. (3)

 

El reconocimiento de la diabetes como una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en el mundo ha motivado la búsqueda de diversos ámbitos de atención de salud, principalmente en relación con los conocimientos, las percepciones, actitudes y temores de los pacientes en el contexto familiar y comunal. (4)

 

Es importante hacer énfasis en la educación al paciente en el consultorio, lo cual implica enseñar aspectos básicos de la diabetes, promover la modificación de conocimientos y solucionar problemas inmediatos con cambios en el marco psicológico de referencia para ayudar al paciente a aceptar su enfermedad. (5)

 

La influencia del médico en la conducta del paciente frente a la enfermedad constituye un punto cardinal, pues muchos profesionales de la salud se limitan al diagnostico y a la prescripción facultativa, dejando a un lado la valiosa herramienta de la educación (6) la que debe ser enfatizada en el consultorio médico de la familia, lo cual implica enseñar aspectos básicos de la diabetes, promover la modificación de conocimientos y solucionar problemas inmediatos con cambios en el marco psicológico de referencia para ayudar al paciente a aceptar su enfermedad. (5)

 

Por tratarse la diabetes de un padecimiento tan antiguo como la humanidad, el aspecto educacional muchas veces ha sido relegado. El tratamiento del diabético debe incluir en orden de importancia: educación, alimentación, ejercicios y medicación. Orden comúnmente invertido. El objetivo primordial es mejorar el control, evitar o disminuir las complicaciones agudas o crónicas y mejorar la calidad de vida. (7)

 

Para estos es necesaria la guía del personal sanitario, modificando actitudes en pacientes y familiares allegados, ante la enfermedad (8) educar permitirá afrontar exigencias terapéuticas con autonomía y responsabilidad pero sin menoscabar el bienestar general .(9)

 

La dinámica de interrelación que se establezca entre familiares y el individuo es uno de los factores determinantes en el control metabólico como reportará Karisson (10) cuando escribe que diabético con un modelo familiar favorable, aumenta significativamente su control ante la enfermedad. Dentro del papel del médico de familia, extensible a todos los integrantes del sistema sanitario, se encuentra como labor esencial el reconocer la influencia de los factores familiares sobre la salud y tenerlos en cuenta para el cuidado del mismo, reconociendo igualmente la influencia de los problemas del paciente en su familia. Las personas diabéticas tienen síntomas y tienen también familias. El camino entre los pacientes diabéticos y sus familias se recorre en ambas direcciones. (11)

 

Unas de las funciones esenciales de la familia la constituye el prestar apoyo a sus miembros. En el caso de aparición de una enfermedad crónica esta función adquiere singular importancia, tanto desde el punto de vista físico como emocional y gracias a ella se pueden resolver situaciones conflictivas que incluirán a su vez en el correcto control de la enfermedad. Por otra parte le permitirá proteger a la familia de situaciones disfuncionales que puedan ser desencadenadas por la aparición de la enfermedad o de sus complicaciones. (12)

 

En programas previos sobre principios educativos para los pacientes diabéticos se destacan como conclusiones la enorme importancia de contar con la colaboración familiar para lograr resultados favorables. (13)

 

La Organización Mundial de la Salud, puntualiza: la educación es una piedra angular en el tratamiento del diabético y vital para la integración del diabético a la sociedad. (14)

 

Se conoce además que a nivel mundial el costo de un paciente diabético en el tratamiento de sus complicaciones tanto agudas como crónicas es elevado. Además del deterioro de su estado psíquico y orgánico, su relación con la sociedad se empobrece en la medida que este deterioro aumenta. Conociendo las ventajas que este método educativo nos ofrece hemos sido motivados a realizar nuestro trabajo para promover la labor educativa tanto con pacientes como familiares del diabético. En estos momentos se conoce que la prevalencia de la enfermedad en el país, es hasta el año 2001 de un 25,3 por cada 1000 habitantes. (15)

 

En nuestra provincia la prevalencia durante el año 2001 fue de un 22.7 por cada 1000 habitantes cifra que ha ido en ascenso hasta alcanzar el valor en el 2004 de 30.5 por cada 1000 habitantes. En nuestro municipio, la prevalencia de diabetes en el año 2002, se comportó, para una población total de 55 280 en 1370, para un índice de 24,78 por 1000/ h; en el 2003 la población fue de 55 282, la prevalencia aumento hasta 1459 para un índice de 26,39; y en el 2004 para una población total de 55 569 la prevalencia aumentó hasta 1540, con un índice de 27,71 por cada 1000 habitantes. Según estudios previos del 50 al 80% de las complicaciones agudas pueden ser prevenidas mediante una educación adecuada, por lo que la educación diabetológica es de vital importancia en el tratamiento actual de la diabetes. (16).

 

Actualmente se recogen pocos trabajos sobre la influencia de la educación del familiar conjuntamente con la del paciente diabético en el control de la enfermedad. En nuestra opinión, la atención primaria de salud en función por la mejoría del estado de salud de la población en este grupo de pacientes, debe crear estrategias encaminadas a la educación no solo del enfermo sino de la familia y la comunidad, siempre marcando un destino final en el diabético; prevenir o retrasar los daños ya establecidos propios de la enfermedad.

 

Referencias Bibliográficas:

 

Montoro P. La diabetes y su control. Murcia: Universidad de Murcia; 1991. 
Declaración de las Américas sobre Diabetes. Panam Health Org Bull. 1996; 30 (3):261-5. 
Harrison IM, Foster DW. Diabetes mellitus. En: Issel Bacher KJ ed. Harrison´s Principal’s of Internal Medicine. 13 ed. New York: Mc Graww Hill; 2000. 
Araúz AG, Sánchez G, Padilla G, Fernández M, Rosillo M, Gosman S. Intervención educativa comunitaria sobre la diabetes, en el ámbito de la atención primaria. Rev. Panam Salud Púb. 2001; 9(3):30-4. 
Garito LL, Rueda A. Curso de educadores en diabetes. USA: Unidad de diabetes de los laboratorios Lilly. S.A; 1999. 
Lennon GM, Taylor KG, Debney, Barley C J. Knowledge, attitudes, technical competence and blood glucose control of type I diabetic patients during an after education program. Diabetic Med. 1997;7:825–32. 
Zuniga S, Islas S. Educación del paciente diabético. Rev Med IMSS. 2000; (3):187-191. 
Hiss R. The activates patients: a foce for change in diabetes health care and education. Diabetes Educ 1986; 12 (suppl): 225–23. 
García R. A dibetes education programme based on and interventive patients centred aproach: the cuban experience. West Indian Med. 1999;4B(suppl 1):1. 
Karlsson J.A. Psycosocial aspect of diseases duration and control in young adults with type I diabetes. Clin Epidemiol. 1988;41(5):435–40. 
Rodriguez Moran M, Gerrero J.F. Importance of family support in the control of glicemia. Salud Pública Méx. 1997;39:44–7. 
De la Revilla L. Conceptos, instrucciones e instrumentos de la atención familiar. Barcelona: DOYMA; 2000. 
Junta de Andalucía. Guía de atención a la salud del anciano. Andalucía: Consejería de salud; 1997. 
Moncada E. Educar en Diabetes. Barcelona: Editorial Científico Médica; 1998. 
Programa Nacional de Prevención y control de la Diabetes Mellitus. La Habana: [s.l.]; Mayo 2002. 
Domar L. A community survey of diabetes in the elderly. Diabetes Med. 1992 Nov;9 (9):860–5.

 

Autores:

 

Dra. Mayelin Fundora Gallardo, 1

Dra. Madelyn Jiménez García 2

Dra. Isdeky Milián Espinosa 3

Dra. Mabel Quintana Sosa. 4

 

¹ Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Centro trabajo Policlínico Juan Marti Pi Área Jicotea.

² Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Centro de trabajo: Polic. Juan Marti Pi Área de Jicotea.

3 Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Centro trabajo Policlínico Juan Marti Pi Área Jicotea.

4 Dra. en Medicina. Especialista en 1er grado en Medicina General Integral. Especialista en 1er grado en Medicina Interna. Profesor Instructor ISCM VC. Centro trabajo Policlínico Juan Marti Pi Área Jicotea.

 

 

Portalesmedicos.com [en línea] Cádiz (ESP): portalesmedicos.com, 24 de diciembre de 2012 [ref. 12 de junio de 2007] Disponible en Internet: http://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/553/1/Diabetes-mellitus-La-cronica-de-la-historia.html