¿Qué pasa en la cabeza de los niños pequeños?

28 10 2013

Entre los dos y los cuatro años el cerebro abre una importante ventana para el desarrollo del lenguaje. Esta fue la conclusión de un estudio realizado por científicos británicos y estadounidenses.

 

A los 6 años, el niño tiene un vocabulario de unas 5.000 palabras.

A los 6 años, el niño tiene un vocabulario de unas 5.000 palabras.

Según los expertos, las influencias ambientales tienen el mayor impacto antes de los cuatro años, mientras se desarrolla el sistema de circuitos del cerebro para procesar palabras nuevas.

La investigación publicada en The Journal of Neuroscience sugiere que los trastornos que causan dificultades de aprendizaje en el lenguaje deberían ser abordados más temprano.

También explica por qué los niños pequeños son tan buenos para aprender más de un idioma.

Los científicos del King’s College de Londres y la Universidad de Brown en Estados Unidos estudiaron a 108 niños con desarrollo normal entre las edades de uno a seis años.

Utilizaron escáner cerebral para fijarse en la mielina, el aislamiento térmico que se desarrolla desde el nacimiento en el sistema de circuitos del cerebro.

Para su sorpresa, descubrieron que la distribución de mielina es fija a partir de los cuatro años, lo que sugiere que el cerebro es más plástico a muy temprana edad.

Los expertos predicen que cualquier influencia ambiental en el desarrollo del cerebro será más fuerte durante la infancia.

Además de facilitar que los niños sean bilingües, estos resultados también sugieren que existe un momento crítico durante el desarrollo cuando la influencia ambiental en las habilidades cognitivas puede ser mayor.

El doctor Jonathan O’Muircheartaigh, de King’s College de Londres y jefe del estudio, le dijo a la BBC que “debido a que nuestro trabajo pareciera indicar que los circuitos del cerebro asociados al lenguaje son más flexibles antes de los cuatro años, una intervención temprana para los niños con retrasos en el lenguaje debería ser iniciado antes de esta edad crítica”.

“Esto puede ser crítico para muchos trastornos de desarrollo, como el autismo, debido a que los problemas del lenguaje son una característica temprana común”, agregó.

 

Aumentando el vocabulario

 

La infancia temprana es la época en que el lenguaje se desarrolla con mayor rapidez. A los 12 meses, los bebés pueden decir palabras simples como “mamá” y “papá”, un vocabulario que se va enriqueciendo de manera exponencial hasta los 6 años, que el niño tiene conocimiento de unas 5.000 palabras.

Las habilidades del lenguaje se localizan en la región frontal izquierda del cerebro.

Los investigadores esperaban que se desarrollara más mielina en esa área, en la medida que los niños aprendían más palabras.

Lo que descubrieron es que se mantiene constante, lo que sugiere que existe una ventana crucial para intervenir en trastornos de desarrollo.

“Este trabajo es importante pues es el primero que investiga la relación entre la estructura del cerebro y el lenguaje durante la infancia temprana, también demuestra cómo esta relación cambia con la edad”, explicó el doctor Sean Deoni de la Universidad de Brown, coautor del estudio.

“Es importante debido a que es común que el lenguaje esté alterado o retrasado en varios trastornos de desarrollo, como el autismo”.

Por su parte, la profesora Dorothy Bishop, del departamento de neuropsicología de la Universidad de Oxford, dijo que el trabajo ofrece una nueva información importante sobre el desarrollo temprano de las conexiones en las regiones del cerebro que son clave para las funciones cognitivas.

“Pero es muy pronto para estar seguro sobre las implicaciones funcionales del resultado (del estudio)”, agregó.

La investigación fue financiada por el Instituto Nacional para la Salud Mental en EE.UU., y la fundación Wellcome, en Reino Unido.

 

Helen Briggs, BBC

 

 

Bbc.co.uk [en línea] London (UK): bbc.co.uk, 28 de octubre de 2013 [ref. 11 de octubre de 2013] Disponible en Internet: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/10/131009_salud_bebe_cerebro_lenguaje_gtg.shtml



Ética y tecnología médica

29 11 2012

Por sus altos costos hay mucho mejor medicina para, cada vez, menos individuos.

Ética y Tecnología médica

 

Raymundo Canales de la FuenteEn todas las sociedades occidentales actuales aparece un fenómeno profundamente contradictorio en vista de los cada vez más elevados costos de la medicina.

Los avances científico-médicos son muy aparatosos, tenemos un amplísimo panorama de nuevos tratamientos, fármacos novedosos, cirugía de invasión mínima, terapias personalizadas, medicina genómica y una larga lista de herramientas para hacer nuestro trabajo más eficiente y con menos molestias para el enfermo.

Al mismo tiempo se encarece la atención. Sin lugar a dudas podemos salvar más vidas o prolongarlas con razonable calidad, pero en vista de los costos, menos personas tienen acceso a lo más avanzado.

La investigación para lograr esos magníficos resultados implica inversiones millonarias que tienen que ser saldadas por el usuario final, es decir, el paciente que al estar enfermo se encuentra en una situación de vulnerabilidad, al tener limitada su capacidad productiva; en suma hay mucho mejor medicina para cada vez menos individuos.

 

Todos los sistemas sanitarios occidentales están en crisis, desde el país más poderoso del mundo, en el que el recién reelecto Obama no ha podido resolver el acceso a la atención médica de sus clases sociales menos favorecidas, por una simple razón: el costo; con mayor razón países con menor desarrollo, como el nuestro padecen crisis en cuanto al financiamiento de los sistemas de salud. Aunque es cierto que el seguro popular tiene mucho más cobertura, las enfermedades que están amparadas figuran en una lista, que excluye muchas otras y la razón es, otra vez, el costo. La crisis se profundiza si adicionalmente las novedades vienen del extranjero, frecuentemente de países con alto nivel de desarrollo cuya vocación se centra no solamente en recuperar la inversión, sino en hacer un buen negocio con la venta de esta tecnología.

 

La única manera racional de mitigar los efectos de esta crisis, prácticamente global, es invertir en desarrollos científicos y tecnológicos propios, mediante un esquema que incluya al gobierno, a la industria y a los científicos alrededor de una mesa con ese objetivo común. México posee gente de alto nivel en todas estas esferas con capacidad probada para sacar adelante proyectos de alta envergadura, sólo nos falta la voluntad política de un gobierno decidido para concretarlos aunque exista la oposición natural de las casas comerciales trasnacionales. Es necesario y urgente por ejemplo, el desarrollo de equipos para el control de la diabetes, para hemodiálisis o para cirugía de invasión mínima, en caso contrario seremos testigos de un colapso de nuestros sistemas sanitarios, ya claramente amenazados por los elevados costos, aunados a la corrupción de quienes ejercen los recursos del seguro popular, es decir, las secretarías de Salud estatales. Es una responsabilidad ética que esperemos que el siguiente gobierno tenga la capacidad de afrontar.

 

excelsior.com.mx [en línea] México DF (MEX): excelsior.com.mx, 29 de noviembre de 2012 [ref. 11 de noviembre de 2012] Disponible en Internet: http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=869083



Cibersalud y desarrollo

28 05 2012

María Cristina Rosas

Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. mcrosas@tutopia.com

Los avances de las ciencias médicas han contribuido a mejorar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. Una rápida mirada a la evolución de la longevidad de las personas lo corrobora: en 1900, la esperanza de vida en el planeta era de apenas 31 años e incluso, entre los habitantes de los países más desarrollados no se prolongaba más allá de los 50 años; a mediados del siglo XX ya se había elevado, en promedio, a 48 años, mientras que en 2005 llegó a los 65.6 años, y a los 80 en algunas naciones como Japón. Se estima que en 2030 la esperanza de vida de las mujeres en países como Estados Unidos llegará a 85 años.

Otros logros que ejemplifican las bondades de la investigación científica aplicada a la medicina incluyen la erradicación de la viruela; la virtual eliminación de la lepra; la disminución de los casos de poliomielitis con vistas a su completa supresión en los próximos años y la posibilidad de reducir en 40% la muerte de niños menores de 5 años en los siguientes cinco lustros.

Con todo, falta mucho por hacer. Este año morirán 10 millones de infantes antes de cumplir los cinco años a causa de alguna enfermedad infecciosa que podría evitarse. De los 136 millones de bebés que nacen cada año, 4 millones mueren antes de su primer mes de vida. Asimismo, unos 70 millones de mamás y bebés están excluidos de los sistemas de salud en todo el mundo. Otra cifra desalentadora es que 530 mil mujeres mueren durante el embarazo, cuando dan a luz o un poco después del alumbramiento, año con año. Para hacer más complicado el escenario hay que destacar que en la medida en que la población mundial incrementa su esperanza de vida, uno de los grandes retos para los sistemas de salud de los países es lidiar con más casos de enfermedades no infecciosas y crónicas propias de la adultez y el envejecimiento. Se sabe que unos 24 millones de personas padecen demencia actualmente y que cada año se suman 4.6 millones de individuos con ese padecimiento, siendo los países en desarrollo los que cuentan con el 60% de todos los casos.

Para hacer frente a estos desafíos se requiere, además de recursos materiales, personal calificado y en este rubro desafortunadamente hay una notable escasez de médicos, enfermeras (os) y personal de apoyo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que hacen falta unos 4.3 millones de médicos, enfermeras (os) y otros para poder proveer servicios de salud a todas las personas. Asimismo, prevalece una desigual distribución de los profesionales de la salud a escala global, dado que el 30% de los 59 millones existentes se concentran en Estados Unidos y Canadá, mientras que en el África subsahariana se encuentra solamente el 4% de los médicos y enfermeras (os) disponibles en el planeta, pese a ser la región que concentra un 25% de todas las enfermedades existentes.

Ante la magnitud de los retos descritos, es menester mejorar el acceso de las sociedades a los servicios de salud y es aquí donde las tecnologías de la información se erigen en opción que podría coadyuvar al fortalecimiento del bienestar y la calidad de vida de los seres humanos.

De la telemedicina a la cibersalud

La cibersalud tiene sus orígenes en la telemedicina, esto es, la práctica de la atención médica a base del empleo de comunicaciones de audio, video y datos, para efectos de diagnóstico, consulta, tratamiento, educación, y transferencia de información médica, entre otros servicios.1 Aquí las interacciones se producen de médico a médico, o bien, de médico a paciente.

La práctica de la telemedicina se inscribe en la telesalud, concepto que abarca todos los usos de las telecomunicaciones, con ayuda de la computación, y que va más allá de los aspectos clínicos de la atención a la salud. El concepto de telesalud fue promovido por la OMS en 1997 e involucra a médicos, administradores, pacientes y familiares y a la población en general. Como programa, la telesalud generalmente incluye el telediagnóstico, la teleadministración, la teleeducación, y la teleenseñanza. Una de las grandes ventajas que suponen la telemedicina y la telesalud es su contribución a superar las distancia, propiciando así la igualdad de acceso a los servicios que no se encuentran disponibles en comunidades remotas, rurales, e incluso urbanas, o bien donde la cobertura física, por diversas razones, no es factible. En este sentido, a través de la telemedicina y de la telesalud se busca transmitir datos, voz, imágenes e información en lugar de desplazar físicamente a los pacientes, personal de salud y educadores, lo que mejoraría, en principio, el acceso, la puntualidad y la conveniencia, disminuyendo, asimismo, los costos de viaje. Se considera que a través de la telemedicina y la telesalud, los usuarios de los servicios de salud podrían transformarse en participantes activos al monitorear con mayor facilidad su propio bienestar, amén de que estarían en condiciones de acceder a programas educativos destinados a fomentar sus conocimientos sobre diversos aspectos sanitarios relevantes en sus vidas cotidianas desde la comodidad, conveniencia y seguridad de sus propios hogares o muy cerca de éstos. Otro aspecto a ponderar es el uso de la telecomunicación entre los profesionales de la salud cuando proveen atención médica, o incluso para efectos de capacitación u otros.

Como consecuencia del desarrollo de la telemedicina y la telesalud figura la cibersalud, también conocida como salud digital, concepto referido al uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la gestión de los sistemas sanitarios. La OMS refiere que la cibersalud se define por el uso costo-eficiencia y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a favor de la salud y los campos relacionados con ésta, con miras a que contribuyan a fortalecer y mejorar los sistemas y los resultados sanitarios.

La OMS también explica que “la cibersalud puede contribuir al fortalecimiento de los sistemas de salud de varios modos: mejorando la disponibilidad, la calidad y el uso de la información y los datos gracias al reforzamiento de los sistemas de información sanitaria y los sistemas de vigilancia de la salud pública; perfeccionando el personal de salud y mejorando su desempeño, pues se suprimen los obstáculos que crean la distancia y el tiempo gracias a la telemedicina y la formación médica continuada; mejora el acceso a la información y el conocimiento existentes a escala mundial y local; y promoviendo cambios positivos en el modo de vida para prevenir y control las enfermedades comunes.”2 Cabe destacar que el concepto de cibersalud fue impulsado en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información celebrada en Ginebra, Suiza, en 2003.

Prioridades y realidades

Para la OMS, entonces, la cibersalud es una prioridad y por ello desde 2005 instituyó el Observatorio Global de Cibersalud (Global Observatory for eHealth) que busca proveer a los Estados miembros de información y lineamientos sobre prácticas, políticas y estándares en la materia. Considerando que en la actualidad la OMS cuenta con 194 miembros, los alcances de esta iniciativa son prometedores. Sin embargo, para que la cibsersalud cumpla con su propósito fundamental, requiere, entre otras cosas, de infraestructura. Al respecto, en una encuesta que realizó en 2006, la OMS encontró que desde que comenzó el presente siglo, la cibersalud ha experimentado una expansión considerable, situación que contrasta con la década precedente, cuando su evolución fue muy lenta. Con todo, y a pesar de su acelerado crecimiento en la nueva centuria, se observa una correlación entre el nivel de ingresos de los países y el desarrollo del sector, de manera que la cibersalud se encuentra mucho más evolucionada en los países más ricos, situación que alerta respecto a otra brecha digital, ésta vez en torno a un aspecto tan crucial para la vida humana como lo es la salud.3

Un hecho cotidiano, cuando de compromisos se trata, es la gran distancia que hay entre lo que se promete y lo que se hace y en el caso de la cibersalud hay un rezago tanto en la formulación de políticas como también en su gestión por parte de los gobiernos. Un aspecto estrechamente relacionado con lo anterior es el papel de los gobiernos como garantes de la equidad y la protección de los ciudadanos, la promoción del multilingüismo, y aspectos como la normalización y la competitividad. Este es un tema relevante dado que en la cibersalud están involucrados diversos actores, además de los gobiernos y las sociedades, por ejemplo, el sector privado –destacando las empresas farmacéuticas–, cuyos intereses no comparten el supuesto de que la salud es –o debería ser– un bien público global.

A lo anterior hay que sumar que dado que la cibersalud reposa en las tecnologías de la información, no hay que perder de vista que el acceso a las mismas es desigual, no sólo a nivel mundial sino dentro de un mismo país, sea por razones económicas, de etnia, educación, edad, corrupción, etcétera. Esta brecha digital tiende a ensancharse debido a que en muchos países se ha puesto más énfasis en el acceso a las tecnologías que en las competencias que una persona promedio debería tener para poder usarlas. Asimismo, la conciencia en torno a la necesidad de usar las nuevas tecnologías no se desarrolla por igual entre los miembros de la sociedad, lo cual limita el espectro de los beneficios de la cibsersalud. Baste mencionar que en la “civilizada” y “tecnologizada” Unión Europea, el 30% de su población jamás ha usado Internet.4

Los desafíos

De entrada, la cibersalud, en su acepción más simple, se confronta con la noción –tradicional– de la relación entre médico y paciente. Por ello es importante que el médico explique con claridad al paciente durante el contacto que se establece en el marco de la cibersalud, quién tiene la responsabilidad de un seguimiento de su salud y atención médica. Es necesaria la supervisión del médico en los protocolos, conferencias y revisión de historial médico en todo momento. Asimismo, el médico debe tener la capacidad de contactar de inmediato a los proveedores y técnicos que no son médicos y también a los pacientes. Es igualmente importante que el médico aclare la responsabilidad por el paciente con cualquier otro personal de salud que está involucrado en la atención del paciente. Además, la responsabilidad legal de los profesionales sanitarios que facilitan asistencia a través de los esquemas de cibersalud debe estar claramente definida por la correspondiente jurisdicción y normatividad.

Lo anterior debe ir de la mano del respeto de los derechos humanos y la privacidad como criterios fundamentales para el intercambio de datos y archivos médicos electrónicos dentro de los países y entre ellos. La OMS señala que a efecto de usar cada vez más los servicios de cibersalud hace falta un régimen jurídico y ético que garantice la protección de los datos y su carácter privado y confidencial. Este es un tema muy delicado, sobre todo a la luz de diversas acciones englobadas en el concepto de cibercrimen, que podrían tener, en el ramo de la cibersalud, una veta para actuar con enorme impunidad ante la falta de normas y mecanismos que garanticen la seguridad y la privacidad en el manejo de este tipo de información. Ya en la película La red se advertía sobre la manipulación deliberada de estudios médicos que llevaron a que el Secretario de Defensa de Estados Unidos se suicidara.

Otro flagelo que al menos por ahora subsiste en torno a la cibersalud, es la descoordinación imperante entre las entidades participantes. En la Unión Europea, por ejemplo, donde Bruselas tiene muy pocas competencias en materia sanitaria, se observa un mal uso de los recursos humanos y materiales, toda vez que las pruebas se repiten, los profesionales de la salud no comparten la información, y tampoco hay una evaluación para medir el funcionamiento del sistema.5

El siguiente desafío, ya referido, tiene que ver con el hecho de que los servicios de cibersalud dependen, en buena medida, de la colaboración entre diversos actores, incluido el sector privado. Por lo tanto, las alianzas público-privadas deben salvaguardar los derechos de las personas, servir para prestar una asistencia segura y de gran calidad y beneficiar a ambas partes. La OMS ha conminado a estos actores a elaborar principios y marcos de referencia para la gestión de alianzas de cibersalud, que faciliten tanto la cooperación nacional como el intercambio internacional de servicios de cibersalud, promuevan actividades de investigación y desarrollo en tecnologías de información aplicadas a la salud pública y alienten la donación de material y programas informáticos.6

Así como hay un déficit en los profesionales de la salud a nivel mundial, también se observa una insuficiencia de recursos humanos capacitados en tecnologías de la información al servicio de la salud. Como se sugería anteriormente, las tecnologías de la información pueden servir para mejorar sensiblemente no sólo los métodos de formación de los profesionales del sector salud gracias a programas específicos de ciberaprendizaje, sino también la eficacia de los servicios de mismos, sobre todo en zonas donde no haya suficiente personal sanitario. Parte de la solución a este problema estriba en incorporar la formación en tecnologías de la información en los programas de educación sanitaria, lo cual garantizaría al menos, que las nuevas generaciones de profesionistas conozcan, se beneficien y apliquen los criterios de cibersalud en sus jurisdicciones y ámbitos de acción.

En el caso de México, donde es necesario mejorar la cobertura de los servicios de salud, la cibersalud ya tiene un camino andado que, sin embargo, puede mejorar. Baste mencionar que el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) ya cuenta con programas piloto y experiencias exitosas en la materia y la utilidad de la cibersalud está fuera de toda discusión.

Ahora bien, considérese lo siguiente: según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), de cada 10 consultas del primer nivel de atención proporcionadas, siete corresponden a personas de la tercera edad, situación que remite al envejecimiento de la población mexicana y a los retos que esto supone para el sistema de salud. Como es sabido, las personas de la tercera edad presentan una merma en sus capacidades, entre ellas la falta de memoria y reducen su autosuficiencia. En Estados Unidos, por ejemplo, se sabe que a partir de los 65 años, una de cada cinco personas desarrolla el llamado mal de Alzheimer, y que después de los 85 años, la cifra incluye a una de cada dos personas. Esta situación los hace dependientes, ocasionando fuertes presiones para sus familiares. Con frecuencia el familiar a cargo pierde su empleo, se aísla socialmente, renuncia a actividades recreativas, se enferma de estrés y en casos extremos podría morir antes que la persona a quien cuida. Esta situación se puede solventar a través de apoyos tecnológicos, de manera que las personas que padecen distintas afecciones que limitan su movilidad u otras capacidades, podrían contar, ellos y sus cuidadores, con apoyos médicos a distancia, lo que mejoraría su calidad de vida.

Finalmente, a propósito del tema de la infraestructura, no hay que perder de vista que la cibersalud requiere, entre otras cosas, de una red satelital, la cual, en el caso de México, se encuentra en el límite de su vida útil –tema abordado en este mismo espacio hace algunos meses–,7 lo que reduce sobremanera las expectativas de desarrollo de este sector –y de otros más, relevantes todos ellos para la vida nacional.

Notas

1 Únicamente con fines clínicos y de diagnóstico.

2 Organización Mundial de la Salud (30 de agosto de 2010), África tiene que adoptar y utilizar la cibersalud, Brazzaville, Organización Mundial de la Salud/Oficina Regional para África, p. 1.

3 Organización Mundial de la Salud (agosto de 2006), Establecimiento de infraestructuras para la cibersalud. Progresos realizados por los Estados miembros, Ginebra, Observatorio Mundial OMS de Cibersalud, p. 2.

4 El País (11 de junio de 2010), “La brecha digital y la coordinación, retos para el futuro de la cibersalud”, disponible en http://elpais.com/diario/2010/06/11/sociedad/1276207206_850215.html

5 Ibid.

6 Organización Mundial de la Salud (1 de diciembre de 2005), Cibersalud: instrumentos y servicios propuestos, Ginebra, OMS, p.

4, disponible en https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/EB117/B117_15-sp.pdf

7 María Cristina Rosas (26 de octubre de 2010), “México: ¿fuera de órbita?” en etcétera, disponible en http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=5404

Etcetera.com.mx [en línea] México (MEX): etcetera.com.mx, 28 de mayo de 2012 [ref. 21 de mayo de 2012] Disponible en Internet: http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=12702



África: TICs Para refugiados y personas desplazadas

13 02 2012

En las últimas semanas Global Voices ha presentado a sus lectores más ejemplos de cómo los medios ciudadanos se utilizan para amplificar las voces de los refugiados y desplazados. Sin embargo, mientras que los blogs y sitios de redes sociales tienen claramente un papel que desempeñar en el empoderamiento de los grupos marginados, también lo hacen las TIC en general.

MobileActive, por ejemplo, se ve alentada por el potencial de los teléfonos móviles [en] que permite que los refugiados no sólo permanezcan en contacto con sus seres queridos, sino también que sea más fácil localizarlos. La atención a este tema es particularmente cubierta por un número especial de la Revista Migraciones Forzadas [en], que ofrece una visión profunda en el uso de las TIC en este contexto.

 

Los refugiados en Uganda están usando SMS y celulares para reconectarse con los miembros de sus familias y amigos cercanos. Foto via MobileActive

“Los refugiados a menudo sufren un doble trauma: La situación que los llevó a huir en primer lugar, así como el hecho que muchas familias se separan durante la migración. Para la salud de los refugiados, su bienestar y la posibilidad de reubicarse, es de vital importancia conocer el paradero de sus familiares, su seguridad y su capacidad para permanecer en contacto. Hoy en día, los teléfonos móviles constituyen la tecnología más importante para que los refugiados puedan encontrar a sus parientes y permanecer en contacto.

Migraciones Forzadas número 38, en su edición del tema de la tecnología, cubre aquellas tecnologías para refugiados en particular. Dos capítulos arrojan una luz sobre el uso de teléfonos móviles entre los refugiados, así como algunos de los problemas que trae el uso de esta tecnología para encontrar y contactar con los miembros de la familia, tales como cuestiones de seguridad y accesibilidad.”

El Comisionado Adjunto de las Naciones Unidas para los Refugiados, T Alexander Aleinikoff, brinda una introducción a la edición especial [en]:

“Al menos superficialmente, los campos de refugiados de hoy no parecen significativamente diferentes de los que existían 30 o 40 años atrás. La modernización parece haber pasado de largo. Pero una mirada más de cerca, y se hace evidente que las cosas están cambiando

En la actualidad, los refugiados y los desplazados internos en los países más pobres a menudo tienen acceso a un teléfono móvil y son capaces de ver televisión por satélite. Cafés Internet han surgido en algunos asentamientos, con hardware adquirido por empresarios refugiados o donados por organizaciones humanitarias como el ACNUR. Y las mismas agencias de ayuda están haciendo cada vez más uso de tecnología avanzada: sistemas de información geográfica, Skype, bases de datos biométricas y Google Earth, para dar sólo algunos ejemplos.”

En un artículo, el ejemplo de un proyecto de rastreo establecido por el Consorcio para los Refugiados de Kenia (RCK), en cooperación con los refugiados Unidos (RU) es destacado [en]:

“En 1991, Ahmed Hassan Osman* huyó del conflicto en Somalia, dejando a su familia en Kismayu, y se dirigió a Kenia en busca de asilo. Ahmed vivió un tiempo en el campamento de refugiados de Ifo, antes de ser reasentado en Colorado en los EE.UU. donde se le concedió la plena ciudadanía de los EE.UU.

En 1992, su primo Abdulahi Sheikh llegó a Kenia en busca de apoyo. Reconocido como refugiado, Abdulahi terminó en el campo de Dagahaley en Dadaab. Él creía que Ahmed estaba en Dadaab o había estado allí, pero sus esfuerzos por encontrarlo no tuvieron éxito y pronto abandonó la esperanza de encontrarlo. De hecho, pensaba que Abdulahi Ahmed había regresado a Somalia.

A principios de 2011 RCK empleo a Abdulahi para que asistiera con el proyecto de RU en el campamento de refugiados de Dagahaley. Abdulahi se registro con el proyecto de rastreo y comenzó una búsqueda de sus seres queridos. Habiendo encontrado un nombre que le era familiar, Abdulahi se puso en contacto con ésta persona a través del sistema de mensajes de RU. Cuando recibió una respuesta se dio cuenta que, después de 20 años de separación y de búsqueda, él había encontrado a su querido primo. Se intercambiaron números de teléfono y Ahmed llamó, rompiendo 20 años de silencio. Hoy en día, los dos se mantienen en contacto regularmente y ambos Abdulahi y Ahmed, continúan la búsqueda de más amigos y familiares.”

Por supuesto, como MobileActive también hace hincapié, algunos problemas con la infraestructura local siguen siendo un obstáculo para la adopción generalizada de estos sistemas [en]:

“En algunas zonas de África no hay cobertura de las telecomunicaciones. Los participantes en el taller comentaron que, donde existen, las conexiones telefónicas se cortan regularmente, y algunos de ellos también había experimentado la intrusión en las comunicaciones, tales como líneas cruzadas. La fuerza de la señal de red en el extranjero es débil, y la falta de una fuente confiable o estable de electricidad en el país de destino puede ser un problema importante, aunque esto varía según la región. El crecimiento de la población en algunas zonas debilita la fuerza de la red, debido a la fuga de energia. Las personas también pueden tener dificultades para acceder a electricidad y así cargar sus teléfonos móviles.

[…]

Encontrar la mejor tecnología para diferentes miembros de la familia puede ser difícil, particularmente si ellos mismos son desplazados, debido a factores tales como la variedad de servicios disponibles, si el miembro de la familia puede pagarlos y si tiene las habilidades y conocimientos para usar dichas tecnologías. Un participante observó que la mayoría de los miembros de su familia en el extranjero necesitaban acceder a la tecnología de la comunicación a través de otros. Una participante describió las dificultades que tuvo en contactar a su esposo en un campamento. Ella le envió dinero a su esposo para que este comprara un teléfono, pero otras personas en el campamento también lo utilizaban, dejandola a ella esperando durante horas hasta ponerse en contacto.

Opciones baratas, tales como correo electrónico, mensajería de voz sobre Internet o instantánea puede no ser accesible o asequible, y el acceso a Internet en África es muy caro. Además, los miembros de la familia desplazada en el extranjero pueden no saber cómo utilizar estas facilidades.”

Desde proporcionar a los refugiados el acceso a la información sobre salud y oportunidades educativas, hasta el uso de Facebook, chat de Gmail y Skype para mantener los contactos con familiares y amigos a través de la fractura geográfica, el tema ofrece un panorama completo de cómo las TIC se están utilizando.

Ushahidi también recibe una mención en relación con el terremoto de 2010 en Haití [en], así como, en general, en lo que respecta a conflictos, los desastres y refugiados [en]. De hecho, el ”Idea Lab de PBS, da un vistazo a la colaboración entre Al Jazeera y Ushahidi para conectar y empoderar a los somalíes separados por el conflicto y el hambre [en]:

“Somalia habla es una colaboración entre Souktel, una organización con sede en Palestina que proporciona servicios de mensajería SMS, Ushahidi, Al Jazeera, Crowdflower, y el Instituto de la Diáspora Africana. “Queríamos conocer la perspectiva de los ciudadanos somalíes que nos diga cómo la crisis ha afectado su vida y la diáspora somalí”, dijo Soud Al Jazeera Hyder, en una entrevista.

[…]

El objetivo de Somalia habla es agregar las voces no escuchadas desde el interior de la región, así como de la diáspora Somalia pidiendo que respondan a través de mensaje de texto: ¿Cómo ha afectado el conflicto de Somalia de su vida? Las respuestas se traducen al inglés y son trazadas en un mapa. Desde su lanzamiento, unos 3.000 mensajes SMS se han recibido.

[…]

Para Al Jazeera, Somalia habla también es una oportunidad para poner a prueba enfoques innovadores de los medios de comunicación móvil para los ciudadanos y el periodismo.”

En octubre de 2010, MobileActive también mostró un proyecto móvil implementado por los Refugiados Unidos en Uganda [en], con el apoyo de Ericsson, el ACNUR y la Red Omidyar, señalando que un blog lo denominó “la red social que es más importante que Facebook”.

Es.globalvoiceonline.org [en línea] Amsterdam (NED): es.globalvoiceonline.org, 13 de febrero de 2012 [ref. 05 de febrero de 2012] Disponible en Internet: http://es.globalvoicesonline.org/2012/02/05/africa-icts-para-refugiados-y-personas-desplazadas/