El ADN que detecta enfermedades

21 04 2011

Es un método que podría revolucionar la medicina del futuro. Con una ínfima cantidad en moléculas de ADN se podrá diagnosticar con máxima precisión las bacterias y virus causantes de enfermedades, así como averiguar la predisposición para contraerlas y planificar la mejor terapia contra las afecciones crónicas.

Todo ello será posible gracias al paso dado por un grupo de investigadores del centro tecnológico vasco CIC microGUNE. Este grupo ha desarrollado una innovadora técnica que, a través del análisis de una única molécula de ADN, permitirá detectar enfermedades. “Es una tecnología que posibilita la determinación de secuencias de ADN, detectando alteraciones genéticas para determinar genes específicos asociados a la detección precoz de las enfermedades”, explica Santos Merino, investigador del centro tecnológico.

Para ello, los científicos vascos han fabricado una serie de microchips que contienen nanocanales. Se trata de sellados mil veces más estrechos que el cabello de una persona y cuyas dimensiones se sitúan entre los 50 y 100 nanómetros, una millonésima parte de un metro. Una vez elaborados estos minúsculos dispositivos, los investigadores introducen las moléculas de ADN con el objetivo de monitorizar el grado de estiramiento de la partícula. “La idea es que este canal mantenga sus dimensiones intactas independientemente del número de moléculas que se introduzcan”, detalla Santos Merino. El último paso del proceso tiene que ver con el análisis de una única molécula. Una vez estirada, se mide su longitud y analiza su secuencia de ADN.

Entre las aplicaciones que ofrece esta novedosa técnica destaca la posibilidad de conocer la predisposición de los pacientes a padecer ciertas enfermedades, diagnosticarlas o establecer la mejor terapia una vez conocido el desarrollo de la enfermedad. “Podemos identificar virus y bacterias asociadas a las afecciones introduciendo enzimas para identificar fragmentos concretos de ADN en los que puede desarrollarse la enfermedad”, explica Santos Merino.

Entre las principales ventajas que ofrece este innovador método para los profesionales está la pequeña cantidad de moléculas que precisan los investigadores para poder diagnosticar posibles trastornos de salud. A esta atractiva prestación se añade la posibilidad de poder diagnosticar la enfermedad de una manera más rápida. En concreto, según explican los responsables de la investigación, el tiempo invertido en la detección podría reducirse a un minuto cuando lo habitual es que transcurra media hora antes de que los investigadores puedan diagnosticarla a través de las técnicas convencionales.

A estos beneficios prácticos se une la capacidad para codificar el ADN, lo que implica la posibilidad de obtener una información genética precisa sobre la salud de los pacientes. “El siguiente paso que daremos será el de introducir enzimas de restricción que nos servirán para cortar la doble hebra en un único fragmento, lo que nos permitirá detectar los biomarcadores exactos para identificar la enfermedad”, subrayan los investigadores.

A estas ventajas, Merino suma la “escalabilidad” de la producción de estos dispositivos en formato de nanocanales, cosa que posibilitará su comercialización futura a empresas biotecnológicas. “Desarrollamos una tecnología de litografía de nanoimpresión con la que podemos fabricar cantidades en masa”, indica el investigador. “Es una nueva técnica que  además, permite predecir la susceptibilidad a ciertos medicamentos de parte de la población“, concluye Merino.

ElMundo.es [en línea] Madrid (España): elMundo.es, 18 de abril de 2011 [ref. 21 de abril de 2011] Disponible en Internet:

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/18/paisvasco/1303114090.html